El circón va abrazado por el metal en engaste de bisel: sin garras que se enganchen en la ropa, y con la piedra protegida por todo el contorno.
Bajo la piedra, una corona de circones pequeños remata el detalle y se descubre al mirar de cerca.
Es el anillo para quien quiere un solitario que no haya que cuidar. Pieza única, talla 12.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.